LOS COSTOS DE MÁS DE MEDIO SIGLO
DE ‘GUERRA CONTRA LAS DROGAS’


UN FRACASO SEGÚN SUS PROPIOS TÉRMINOS
La comunidad internacional está más lejos que nunca de un ‘mundo libre de drogas’. La producción, la oferta y el consumo mundial de drogas continúa en aumento pese a los crecientes recursos destinados a la represión.

• El ‘mejor cálculo’ de la UNODC del número de usuarios a nivel mundial (correspondiente al consumo del año anterior) creció de 203 millones en 2008 a 243 millones en 2012 —un incremento de 18 por ciento, o un aumento en la prevalencia del consumo de 4,6 por ciento a 5,2 por ciento en cuatro años.
• La producción ilegal de opio en el mundo creció más de 380 por ciento desde 1980, de 1.000 toneladas métricas a más de 4.000 en la actualidad.8 Mientras tanto, los precios de la heroína en Europa disminuyeron un 75 por ciento desde 1990 y en los Estados Unidos un 80 por ciento desde 1980, aunque la pureza aumentó.

• El sistema internacional de control de drogas está, según su propio reconocimiento, ‘tambaleándose’ frente a la proliferación de nuevas sustancias psicoactivas (NSP). En 2013, el número de NSP superó al número de drogas prohibidas por el marco internacional de fiscalización de drogas.

UNA AMENAZA PARA LA SALUD Y LA SEGURIDAD PÚBLICA
El régimen represivo de la droga fomenta el delito y aumenta los riesgos sanitarios derivados del consumo, en particular entre los más vulnerables. Esto se debe a que la producción, el transporte y la venta minorista de las drogas está en manos de organizaciones criminales y se penaliza a los usuarios de drogas, en lugar de brindarles asistencia.

• La producción clandestina y el tráfico minorista conducen muchas veces a la distribución de drogas adulteradas con una potencia y pureza desconocidas que conllevan riesgos aun mayores. Entre los ejemplos de este problema se incluye la heroína contaminada con ántrax y la cocaína cortada con levamisol (un agente vermífugo de uso veterinario).

• Más de un tercio (37 por ciento) de la población de 1.8 millones de personas en Rusia que se inyectan drogas están infectadas con VIH.
Debido a la tendencia de penalizar a los usuarios, los servicios de reducción de daños que salvan vidas, como los programas de intercambio de jeringas y agujas, son sumamente limitados o, en el caso de los programas de tratamiento con derivados opiáceos (PTDO), totalmente prohibidos.

• El actual régimen de control de drogas generó importantes obstáculos legales y políticos para el suministro de opiáceos con fines analgésicos y de cuidados paliativos. Más de 5.500 millones de personas tienen un acceso sumamente limitado o nulo a los medicamentos que necesitan.

• Las políticas represivas aumentan el riesgo de muerte prematura por sobredosis y de reacciones negativas agudas al consumo de drogas. Por ejemplo, en 2010 hubo más de 20.000 muertes por sobredosis de drogas ilícitas en los Estados Unidos. La naloxona, una droga que puede contrarrestar los efectos de las sobredosis por opiáceos, aún no está disponible universalmente.

SE SOCAVAN LOS DERECHOS HUMANOS Y SE FOMENTA LA DISCRIMINACIÓN
Los abordajes punitivos de las políticas de drogas socavan gravemente los derechos humanos en cada región del planeta. Ellos provocan la erosión de las libertades civiles y de las garantías de un juicio justo, la estigmatización de individuos y grupos —particularmente de las mujeres, los jóvenesy las minorías étnicas— e imponen penas abusivas e inhumanas.

• Si bien la pena de muerte por delitos de drogas es ilegal según la ley internacional, no obstante se mantiene en 33 países. Como consecuencia de estos delitos, cada año se ejecutan a más de 1.000 personas.

• La represión legal de las drogas ha contribuido dramáticamente a la expansión de la cantidad de personas detenidas (teniendo en cuenta las personas que están en prision, aquellas que están en detención previa al juicio y en detención administrativa).
Muchas personas se encuentran en centros de ‘detención por drogas’, incluidas 235.000 en China y el Sudeste Asiático.

• Mundialmente, más mujeres van a la cárcel por delitos asociados a las drogas que por otros delitos. Una de cada cuatro mujeres en las prisiones de Europa y Asia Central están encarceladas por delitos asociados a las drogas, y en muchos países de América Latina, como Argentina (68,2 por ciento), Costa Rica (70 por ciento) y Perú (66,38 por ciento) los números son aun mayores.

• La represión penal de las drogas tiene un impacto de mayor proporción sobre las minorías. En los Estados Unidos, los afro-estaounidenses constituyen un 13 por ciento de la población, pero les corresponde el 33,6 por ciento de los arres-tos por drogas y el 37 por ciento de las condenas a prisión por infracciones relacionadas con las drogas. Disparidades raciales similares se encuentran en el Reino Unido, Canadá y Australia.

SE FOMENTA EL DELITO Y SE ENRIQUECE A LOS DELINCUENTES
En lugar de reducir el delito, las políticas de drogas represivas lo fomentan activamente. El alza de los precios de las drogas ilícitas ofrece incentivos para que los grupos criminales se incorporen al tráfico para que los grupos criminales se incorporen al tráfico, y lleva a algunas personas drogodependientes a delinquir para financiar su consumo.

• La prohibición de las drogas fomentó el tráfico ilegal mundial que la UNODC calcula en cientos de miles de millones de dólares. Según datos de 2005, la producción se evalúa en $13.000 millones, la venta mayorista en $94.000 millones y el tráfico minorista en $332.000 millones. El mercado de drogas mayorista supera al equivalente mundial de los cereales, el vino, la cerveza, el café y el tabaco juntos.
• Los mercados de drogas ilícitos y no regulados son inherente-mente violentos. Paradójicamente, los esfuerzos exitosos de interdicción y el arresto de líderes de los carteles y traficantes suelen generar vacíos de poder. Estos, a su vez, estimulan más violencia ya que los actores restantes compiten por quedarse con esa parte del mercado.

• El tráfico de drogas ilícitas puede fortalecer a los grupos armados que operan fuera de la ley. Por ejemplo, el tráfico de opio genera más de $500 millones al año a los grupos para-militares que operan en la frontera de Pakistán y Afganistán.

SE SOCAVA EL DESARROLLO Y LA SEGURIDAD Y SE FOMENTA EL CONFLICTO
Las organizaciones criminales involucradas en la producción y el tráfico de drogas prosperan en regiones vulnerables, afectadas por el conflicto y el subdesarrollo, y donde se explota con facilidad a la población. Hay consenso de que la corrupción, la violencia y la inestabilidad que generan los mercados de drogas sin regulación son una amenaza para la seguridad y el desarrollo.

• El cálculo de las muertes derivadas de la violencia del narcotráfico en México desde que se reforzó la guerra contra las drogas en 2006 varía de 60.000 a más de 100.000 personas muertas.
• Las ganancias del mercado ilegal de drogas fomentan la inestabilidad regional al ayudar a armar a los grupos insurgentes, paramilitares y terroristas. La reorientación de la inversión nacional y extranjera, de las prioridades sociales y económicas hacia los sectores militares y policiales ha tenido un efecto perjudicial sobre el desarrollo.

• En Colombia se fumigaron por vía aérea aproximadamente 2,6 millones de hectáreas delete con químicos tóxicos como parte de los esfuerzos de erradicación de cultivos entre 2000 y 2007. A pesar de su impacto destructivo para la tierra y la vida de las personas, el número de hectáreas utilizadas para el cultivo ilícito de coca aumentó durante ese período.

SE DERROCHAN MILLONES Y SE SOCAVAN LAS ECONOMÍAS
Cada año se utilizan miles de millones de dólares en la represión de las drogas. Si bien esto beneficia a la industria de la defensa, conlleva costos secundarios desastrosos, tanto financiera como socialmente.

• El énfasis en estrategias de aplicación de la ley contraproducentes para hacer frente a las drogas genera lo que se podría denominar el ‘desplazamiento de las políticas’: la desviación de la atención y los recursos necesarios para las intervenciones en el campo de la salud, los servicios sociales y otras prioridades’. En otras palabras, desvía la atención y los recursos que se podrían utilizar en intervenciones sanitarias, otras prioridades políticas y demás servicios sociales.
• El narcotráfico crea un ambiente hostil para los intereses de negocios legítimos. Además, desalienta la inversión y el turismo, genera volatilidad sectorial y competencia desleal (asociada con el lavado de dinero) y distorsiona la estabilidad macroeconómica de países enteros.

• El narcotráfico también corroe la gobernabilidad. Un estudio realizado en 1998 en México calculó que los traficantes de cocaína gastaron al menos $500 millones al año en sobornos, más que el presupuesto anual de la Oficina de la Procuraduría de este país. A partir de 2011, los grupos de narcotraficantes mexicanos y colombianos lavaron hasta $39.000 millones de dólares al año de la venta al por mayor de drogas.